Los cooperativistas del parque ofimático esperaban recibir la semana pasada las notificaciones de entrega de las parcelas de sus futuras viviendas. Sin embargo, tras repetidas reuniones con el responsable de Urbanismo, Martín Fernández Prado, y conel responsable de la Xunta de Galicia, Agustín Hernández Fernández de Rojas, así como con los responsables de Xestur, María do Porto, una vez más ven frustadas sus ilusiones, ven como los plazos prometidos por los responsables locales y autonómicos se vuelven a esfumar.
Todo ello según los cooperativistas afectados "está provocando unas reacciones de rechazo, un malestar, e incluso litigios por las vías penal y administrativa en contra de representantes políticos, de actuaciones de funcionarios e instituciones públicas que ni están cumpliendo con su labor, ni con las soluciones, ni con los plazos legales, ni con los prometidos en todo caso a las más de 300 familias del Parque Ofimático". Así mismo, los cooperativistas dicen que "el mes de Agosto es el último voto de confianza" que concederán a las Administraciones, y que están "hartos de los políticos sean del color que sean".
Por otro lado, están los reversionistas del Parque Ofrimático, otro de los grupos afectados por este polígono residencial, los que sostienen "que la mayor parte de la culpa es de los políticos de la Xunta y del Ayuntamiento, y también de los abogados que se están lucrando a costa de los plazos de los litigos que hay en marcha".
Los únicos que parecían haber conseguido algo más de margen eran los últimos residentes del Ofimático a los cuales el gobierno local les había prometido un margen de al menos un año para realizar con tranquilidad el desalojo de las viviendas, promesa que ha chocado frontalmente con la legalidad vigente y a la cual se han tenido que avenir los responsables políticos reconociendo las notificaciones vía judicial de los desalojos de la zona.
Se podría decir que el Parque Ofimático ha pasado de ser un proyecto de futuro a tener un futuro incierto, en gran medida provocado por las diferencias entre los distintos dirigentes de las Administraciones públicas. Ahora bien, la ciudad de A Coruña sigue esperando y todavía conserva la esperanza de que se de solución a estos problemas que tanto oprimen y hacen sufrir a centenares de familias y empresarios.