El resto de cooperativas están a la espera de la concesión de las mismas, para así acudir al crédito bancario; punto éste más delicado sobre todo para las cooperativas más voluminosas por el riesgo financiero que se tiene que cubrir y que entraña la operación.
Por otro lado, y no obstante, la concesión de esta primera licencia que llega como un soplo de aire fresco para el conjunto de las cooperativas del Parque Ofimático, no deja de ser el contrapeso a la repulsa de los promotores privados hacia el desarrollo de este suelo, y también a las quince viviendas de la zona cuyos inquilinos todavía que resta por desalojar, y donde el Ayuntamiento tiene los deberes pendientes.
Y si deberes pendientes hablamos la Xunta de Galicia, principal promotor del Parque Ofimático, todavía no ha abonado la totalidad de la primera cuota urbanística del sector, si no un minúsculo porcentaje de la misma, lo cual resulta paradójico cuando es ésta misma institución la responsable de la promoción protegida del Parque Ofimático.
Se ha dado un paso muy importe en el desarrollo de suelo protegido, pero todavía restan muchas piedras en el camino, por lo que habrá que esperar todavía unos años para ver esos primeros y tan anhelados edificios parejos a la Avenida de Alfonso Molina.

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